El ballestrinque, el as de guía y el ocho siguen vigentes, pero cambian sus parámetros al trabajar con HMPE, poliéster y aramidas. La capacitación incorpora coeficientes de fricción, radios mínimos de curvatura y protectores textiles, reduciendo cortes por aristas y sorpresas cuando la línea se carga bruscamente.
Fundas de Dyneema, guardacabos pulidos y mangas de poliuretano disipan calor y abrasión en viradores, pastecas y cornamusas. Al documentar desgastes con fotos y fechas, los equipos sustituyen a tiempo tramos críticos, evitando roturas que, en muelles más altos y expuestos, multiplican riesgos y tiempos muertos costosos.
Después de cada temporal, una lista sencilla pero estricta recorre grilletes, eslingas, mordazas, cáncamos y estrobos. Se mide elongación residual, se comprueba lubricación y se anotan hallazgos en la nube, de modo que cada izado posterior parte con confianza, sin improvisaciones ni pérdidas de trazabilidad.
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